LAS PAREJAS DEL SIGLO XXI

De pronto me vi, en la cama con mi pareja (novio, esposo o lo que fuere), cada uno con su celular y computadora, la televisión prendida y siendo dos perfectos desconocidos. Mucho más entrados en el presupuesto X o en la propuesta Y que en ver cómo hacerle al otro de ese momento un momento especial.

No quiero una relación del siglo XXI. Prefiero una relación de una niña de 7 años.

Me explico. Platicando el otro día me dijeron en tono de reclamo que mi problema es que veo las cosas como la veía a los 7 años. Que no es tan fácil la cosa y que no debo ser tan fantasiosa. Me dolió en el alma. Por qué no puedo tener una relación mágica, fantasiosa, llena de ilusiones y planes? Por qué me tengo que acomodar a las posibilidades que el mundo estresado del siglo XXI me da y no a lo que yo quiera generar? Me niego.

Tengo inmensas ganas de seguir imaginando y soñando, a pesar de que me vea infantil o me tachen de inmadura. Creo que ese es el gran problema del siglo XXI; que la mayoría de la gente dejo de soñar y prefirió quedarse con las posibilidades que le ofrecía el día con día en vez de salir a buscar un poco más cada día.

Quiero estar terriblemente enamorada, quiero derramar miel y que mi cabeza no quiera a nadie más. Quiero que mi completa prioridad se vuelva ello y no importe si tengo o no mucho trabajo, sueño, dolor de cabeza, hambre, malhumor, etc.

Quiero darme cuenta que no es sólo capacidad de los niños que los sueños se vuelvan realidad sino también de los adultos.

Quiero que Alicia y Campanita tengan un poco de razón en mi vida…

ESTOY ENOJADA CONMIGO

En los últimos días me he dado cuenta de que llevo más de un año cuestionándome cosas pero sin hacer realmente nada al respecto. Me enfurece eso, soy mi propio freno.

Todo me vino a la mente cuando me enteré de la “bonificación” que voy a recibir este año por haber dejado TODO (aclaro, TODO, T, O, D, O) por mi trabajo. Digamos que creo que voy a salir debiendo.

En fin, creo que tendré que buscarme a un buen asesor porque para colmo soy tan poco conocedora de estos temas que ni siquiera se bien hasta que punto pedir o exigir.

No tengo idea por qué me cuesta tanto trabajo decidir aún cuando sé perfectamente qué es lo que quiero y lo que no.

Por ahí me dijeron que hay que verlo como la lista de pendientes que diario hago en mi oficina. Si, primero nos da una flojera tremenda empezar, vamos por un té, vemos el periódico en línea, checamos mails personales y ya después de mucho ir y venir empezamos a tachar 1 a 1 los pendientes. Pues dicen que es más o menos así, que sólo es cuestión de empezar a tachar para que me arranque como cuete a hacer todo lo que lleva en la lista mucho tiempo ya.

Como sabrán en la lista está desde la Ibero, los estudios para cheff, viajes, departamento, compromisos, doctores, hijos, etc.

Y así me tenga que morder el cachete tengo que empezar a tachar.

GENERACIÓN CRISIS

La generación X la definen para todas las personas nacidas en los 70s y que vivieron su adolescencia en los 80s. Es, sin lugar a dudas, una pena el nombre ya que viene de una generación que le cuesta trabajo tomar decisiones, que su yo interno viene antes que nada y donde los valores pierden, por raro que se escuche, valor.

La generación vulgarmente conocida como la Y, es aquella posterior a la X donde la tecnología y la homosexualidad fueron temas que marcaron nuevas tendencas.

Para mi la generación Y se debería de llamar Generación Crisis.

Si volteamos hacia atrás somos una generación tan acostumbrada a la crisis que pocas cosas nos espantan. Nacimos en una crisis económica que aún no ha terminado. Ataques terroristas, guerras, narco, inseguridad, desencuentros emocionales, etc. nos han marcado.

No está padre.

Desconozco como se llamarán las generaciones cuando, si es que algún día sucede, me atreva a tener hijos. No sé si vayamos en la AA (no estaría chido porque me remite instantaneamente a los alcoholicos anónimos) pero me encantaría que no fuera una generación donde impere el miedo como en la mía.

Miedo a un préstamo para una casa en donde no sepa si va a venir una crisis y coy acabando de pagar una mansión, miedo a que los intereses de la tarjeta suban, miedo al asalto, miedo a los actos terroristas, miedo a la incertidmbre, etc.

Y es que hoy me está empezando a pegar esa carga generacional que traigo conmigo.

Hace pocos minutos estaba viendo un video del homenaje a Mouriño, lloré, lloré como si fuera mi gran amigo. No lo era, lo vi escasas 10 veces. Pero en un momento su hijo más chiquito agarra con fuerzas la foto de su padre, “lo abraza” y comienza a llorar.

Yo creo en Dios, pero esas cosas no debieran suceder. No es justo y el mundo si lo debería de ser.

Quizá me pega porque un apersona muy apegada a mi murió de la misma manera, pero creo que más me pega porque de pronto pierdo la esperanza y me angustia que la situación no mejore…

Es en esos momentos donde uno necesita que lo abracen y le le digan que todo estará bien, aunque bien a bien no sepan cuándo…

NUESTRO MEXICO

Son las 11:13 de la noche y yo sigo en mi silla giratoria frente a mi escritorio, trabajando.

Si, desgraciadamente he desaprendido los límites que algún día mis buenos padres sembraron para mantener un equilibrio en la vida.

Hoy parece que trabajo más de lo que hago cualquier otra cosa, incluso dormir.

Pero mientras esperaba a que estuviera listo lo que tengo que ver para poder ir escasas 4 horas a dormir pensaba… Qué pasa con este México Lindo y Querido?

Parece que pasan y pasan cosas y no logramos tocar fondo, nos seguimos hundiendo.

El narco tiene tomado al país, los asaltos se dan por minuto, encabezamos los índices de secuestros a nivel mundial (estamos por encima de Colombia), la gente muere de diabetes y los maestros marchan por las calles irrumpiendo el derecho de miles para exigir que les devuelvan el derecho de heredar las “curules” donde se regalan Hummers y cuentan con salarios de hasta $750,000.00 mensuales.

Alguna vez escribí que ya no quería estar aquí, que me iba a la Madre Patria, que aunque fuera, de indocumentada. Lo decía por mi y por nadie más. Hoy, por más patético o clichesoso que suene, estoy triste, y mucho. Me da una lástima horrible ver al México que algún día anhelé estando lejos desplomándose y sin ver el fondo del vaso.

Pero algo de todo lo que sucedió ayer hizo que me cayera un veinte, o una razón por así decirlo.

Calderón, con los ojos abrillantados y la vena de la frente saltona dijo que la lucha de Mouriño era porque siempre quiso entregarle a sus hijos un país mejor. Fuerte! Y más cuando pensamos que él (Mouriño) era una persona que no tenía por qué hacerlo, que él, más que muchos, tenía la posibilidad de empezar una nueva vida en el lugar que lo vio nacer. Y no lo hizo, aceptó a pesar de su edad, situación familiar, etc. luchar por algo que creía, por una esperanza de un país mejor.

Se me quitan las ganas, no saber cuándo esto irá a parar, me da miedo. Pero también pienso de vez en vez, que si creo en esto, realmente no me debería de ir, no me deberían de dar ganas de irme y me deberían dar ganas de quedarme a ver cómo lo que yo pueda hacer, tiene un efecto en alguien o en algo.

Los mexicanos somos el problema de México. Estamos retorcidos y maleducados. Creemos que siempre se puede, que sólo hay que encontrarle la forma, que que tanto es tantito y que no pasa nada si solo yo lo hago.

Pero así empezó el narco, así empezaron las marchas por toda la ciudad, así empezó el que robó y así empezaron las tranzas. Para el que la empezó hacerla una vez, rápido y ¨tantito¨ no iba a dejar gran rastro o grandes desastres.

Hoy, creo que todos, sin dejar a nadie fuera, hemos hecho algo para contribuir a este gran desastre. Todos nos hemos pasado un alto, o robado un mango con chile en Liverpool, o no jalarle al baño, o no dejar pasar al del coche de enfrente, o discriminar por la pariencia, o dádole dinero al chavo de la calle, o pagado mordida para entrar a un antro, o usar una “vía rápida” para agilizar trámites burocráticos, o apartado una bici en sppining cuando no está permitido, o no dejado la propina que debemos, o pedir prestado $5 pesos cuando sabemos que es regalado, o mentado madres de México siendo malinchistas, o tirado una basura donde no hay basurero, o o o o o

Así que no sólo debemos pedir que los otros resuelvan, tenemos mucho en nuestro día a día que resolver. Con cuestiones chicas y fáciles que hasta de pronto parecieran tontas, donde podamos marcar una diferencia.

Por qué no al salir saludamos al vecino, no le pegamos a la puerta de su coche, dejamos pasar 1 a 1 en el cruce, no nos pasamos el alto, no tiramos la colilla a la calle, nos estacionamos donde y cómo se debe, nos registramos en las oficinas sin hacer corajes, no dejamos el chicle en el cenicero sin papel, decimos por favor y gracias, manejamos con precaución y sin decir tantas groserías, dejamos propina, saludamos a todos en nuestros trabajos por su nombre, deseamos buenas noches y nos reímos un rato.

Como dice la canción, tengo ganas de que tengas ganas… de que esto sea mejor, de que salgamos todos juntos y podamos pensar en un país con futuro. Porque hoy supongo que a varios se nos quitan las ganas, de pronto, de seguir poblando un mundo que está así de complicado.

…mientras escribo y espero mi pizza me marcan para decirme que asaltaron al repartidor. HASTA CUÁNDO VAMOS A TOCAR FONDO????? QUIERO LLORAR…